More servicesWindows Live
HomeHotmailSpacesOneCare
 
MSN
Sign in
 
 
Spaces home  La Cueva De Los EcosPhotosProfileFriendsBlog Tools Explore the Spaces community

Blog

June 09

cuentos devaluados

El fantasma y el piano


— ¿como es el otro fantasma, abuelito?

—es un tipo elegante, alto, con la cabeza colgando de un pedazo machacado de cuello. Toca en el piano una melodía algo fúnebre; luego pasea por la casa, se le escucha llorar un poco e inmediatamente se va.

— ¿tu le has hablado abuelito?

— A veces; una vez le pedí que tocara Piramid song, y otra vez le pedí For Amelie; canciones clásicas. Todas se las sabía y las tocaba magistralmente. Solo puedes hablarle de música; no es muy conversador.

— ¿pero no te da miedo abuelito?

— en realidad no; es muy buen pianista, y nos agrada escucharlo. Creo que lo único que quiere es tocar el piano, y poco la importa mi presencia o la de tu abuela. A veces mancha la alfombra con gotas de sangre, pero aquello no nos incomoda; la abuela es una experta en manchas de sangre, pues fue enfermera. Otras veces sus lágrimas caen en el piano, esas las quito yo; son más sencillas que las otras.

Ambos guardan silencio.

—Cuéntale quien es…—dijo la abuela, mientras entraba a la habitación con tazas de café y galletas.

—si abuelo, cuéntame—agrega el niño con entusiasmo.

— pues en realidad no estamos seguros, pero creemos que es el fantasma de mi tátara tío, que según me contó mi abuelo, era un gran músico. La canción que él toca se llama vermillion, y es originalmente en guitarra; pero quizás para un fantasma es muy difícil tocar guitarra. También es muy posible que este sea solo un músico con preferencia por esa canción, que según tengo entendido, fue muy famosa.

— ¿es bonita la canción? ¿Por qué la toca?

— es increíblemente triste. Yo la recuerdo; aún se escuchaba cuando yo era niño, sobre todo en la familia. Se dice que muchos jóvenes se obsesionaron con ese tema, e incluso, llegaron al extremo de suicidarse.

— ¿por la canción?

—no por la canción, si no por lo que les recordaba. Los hombres, Danielito, somos muy susceptibles al abandono. La canción es una mezcla de ternura, obsesión y locura; y aquellos obsesionados, al ser abandonados, enloquecían de tristeza. Sus sentimientos eran una forma de idealización poco saludable, un extremo enfermo de amor. Quizás nuestro fantasma es uno de esos obsesionados, y vaga encerrado en medio de esas lúgubres notas que lo llenan de recuerdos y le impiden descansar en paz. No entenderás eso ahora, Danielito, lo entenderás cuando estés grande.

— ¿Y tu por que no puedes descansar en paz abuelito?


—No lo sabemos mijito, pero ya no nos interesa mucho. Supongo que nos apresuramos a buscar una muerte cómoda por miedo al hastío de la vejez; yo por ejemplo no quería incomodar a tu papa más con mis achaques y mis enfermedades. Hoy sé que teníamos mucho que hacer a pesar de los años, como por ejemplo, pasar tiempo contigo. Pero no es tan malo. Pasamos tardes tranquilas aquí, en tu compañía; la abuela y yo estamos llenos de recuerdos.

—papa dice que te extraña mucho.

—dile que tiene que aprender a respetar las decisiones de su viejo.

—se lo diré, abuelito.
May 22

Un final macabro para toy story (borrador)

Por Oscar Corzo

En coautoria con Juan Diego Espinosa (7 años) Karol sierra (6 años) y Javier Esteban Cardozo (1 año)


En el extremo del mundo, en un lugar cuyo nombre es desconocido para los seres de carne, se escuchó la historia más escalofriante que conservan en la memoria los juguetes del mundo. El hecho, como muchos otros, comenzó con una pequeña rebeldía a las antiguas leyes del concejo de los milagros. Algunos juguetes, liderados por un vaquero de nombre Woody, se revelaron contra un niño que tenia la mala costumbre de mutilarlos, y esto culminó en un ataque de pánico y paranoica que apagó la vida del infante. Los juguetes, creados por idealismo y hechos, por lo tanto, idealistas, poco soportan la crueldad contra ellos y contra otros, y tienden a revelarse constantemente, sin causar demasiados traumatismos, exceptuando muertes aisladas y pequeños e insignificantes ataques de pánico. Este acto, heroico para algunos y arrogante para otros, se comentó en los pasillos del consejo, en las jugueterías, baúles, repisas de muñecos, y fabricas del mundo, con reprobación, pero igualmente con indiferencia; el damnificado, que siempre fue odiado en secreto, fue responsable por muchos años de varias muertes y mutilaciones de criaturas muy queridas por la comunidad. Según sabía el concejo, su vida había terminado dos años después del incidente en un hospital siquiátrico de la ciudad. en su locura, decía que los juguetes lo perseguían a donde decidiera ir, y decía que en las noches escuchaba gritos de niños, juguetes, muñecas, dinosaurios y voces de criaturas minúsculas, que le cuestionaban sus actos contra ellos, insultándolo e incitándolo a suicidarse. El consejo, en base a las pruebas, determinó que los culpables no eran los juguetes antes mencionados, si no el sentimiento de culpa, enloquecedor en los jóvenes de esa edad. Por muchos siclos lunares el mundo no supo nada del asunto hasta que un último detalle, omitido en las narraciones locales y desconocido completamente por los cronistas, llegó por boca de un Gnomo viajero llamado Arthius, que recorrió el mundo trayendo noticias de todos los lugares en donde habitara alguno de los antiguos miembros de la Corte de los juguetes. Su narración, aun después de diez años, no ha dejado de ser escalofriante. La rebeldía de aquellas criaturas había llegado al límite insospechados; pues primero, y bien sabia la corte, habían decidido mostrarse a un niño que tenia la mala costumbre de destruirlos y mutalizarlos. Luego, algunos años después, habían esclavizado a su dueño, incapaces de aceptar que este había crecido y ya no les necesitaba.

Bien sabe la corte que el ocaso de un juguete es uno de los eventos mas desoladores que conoce su universo. Pues su diseño, su construcción, los hace casi inmortales, mientras que su vida útil, al lado de un niño, no pasa de los cinco años solares. Un juguete se ve obligado a pasar la mayor parte de su vida en el olvido, desechado de la mano de los niños, para los cuales fue construido. La locura se apodera de algunos, pues esta no es exclusiva de la carne; woody, aquel juguete que pudo revelarse impunemente de las leyes que gobiernan la magia, fue arrojado a una caja cuando su dueño, de nombre Andy, cumplió dieciséis. Sus compañeros, los que quedaban, se fueron con él, pero pronto el hastío y la angustia se apoderaron de la conciencia colectiva. Los años pasaron y la demencia de woody se hizo insoportable; abandonados, luego de entregar su vida, su juventud y sus partes, y concientes de que las leyes del concejo no son infranqueables, decidieron revelarse.

Cuando Andy dormía, lo ataron a la cama, y amordazaron su boca. Woody se subió a su pecho, y le reclamó por abandonarlos a la oscuridad durante tanto tiempo. Ellos lo amaron como a un hijo durante toda su existencia, Dijo Woody en medio de lágrimas y gritos enfurecidos, pero ahora solo eran para él basura vieja que se amontonaba en el armario. El abandono, el hecho insoportable de pasar su vida en una caja oscura, atormentados por los recuerdos felices y por momentos que ya no existían, era algo computable con el infierno humano. No podían creer que Andy, su adorado Andy, los olvidara. El amor para una criatura casi inmortal es algo igualmente imperecedero; La única conclusión a la que llegaron, a pesar de lo doloroso de su significado, fue que aquel adorable niño jamas los amo, nunca conoció el amor y por lo tanto, ellos fueron engañados; amaron en vano. El castigo, determinado por unanimidad, fue simple. Ya que es demasiado grande para jugar con muñecos, ellos le cortaran las piernas; así tendrá La libertad de ser un niño eternamente.

El concejo decidió que a futuro toda violación a las leyes de la magia y del milagro sean castigadas con toda la severidad posible, con el fin de no permitir que hechos como el de Andy y woody sean repetidos en el futuro.
April 10

Un encuentro casual a las 3 de la tarde.

la conoci afuera de un café, en bogota,  luego de un lluvia delgada pero algo desagradable.  La habia visto antes en un toke de Jazz, me habia  dicho a mi mismo que debia hablarle, pero no lo hice.
 
Me habria encantado hablarle entonces, y no ahora...¿que habria sucedido en aquella epoca?
April 06

Magdalena

El individuo se sentó frente a la chica de blanco, doblo las piernas y reflexionó un instante sobre como explicarse, suponía, de una forma inocente, que ella no lo comprendería. Ella permanecía sentada mirando fijamente a un punto en el tejado, también reflexiva; algo de tristeza se derramaba por su mirada. Su rostro pálido recordaba al letargo físico de las largas enfermedades, sin embargo su expresión no aludía al sufrimiento, de hecho, no había en ella emoción dolorosa. Su expresión era la dulce mueca de un ser maravillado por lo incomprensible; él era un ser ignorado, en definitiva, voluntariamente. El se había sentido intimidado por esa fría evasión de terciopelo, pero el temor que le invadía no se comparaba con el sentimiento de maravilla. De algo estaba seguro y era de ello; aquella chica de blanco era la mujer de sus sueños.

El estaba nervioso, de eso no existía la menor duda. Había pasado muchas noches pensando en estas palabras. Ahora que ella estaba frente a él sus argumentos huían como palomas espantadas. No obstante, tomo fuerzas de algún punto desconocido de sus convicciones. Era necesario contarle toda la verdad; ella no consentiría otra mentira, lo sabia, la conocía perfectamente.

—Tienes razón—dijo con un tono amedrentado—no te he sido sincero, en estos días, supongo que has aprendido a conocerme. Espero que me comprendas, tuve miedo de perderte, tuve miedo de asustarte, de que no comprendieras los hechos, y de que me juzgaras sin antes escuchar mi versión de lo sucedido. Si estoy encerrado aquí, no es por lo que supones, créeme que simplemente ha sido la mala suerte la dueña de mi destino.

Ella, por primera vez, libero una sonrisa. Aquel gesto inesperado le dio una seguridad extra al perplejo individuo.

—Solo quiero que sepas—dijo aquello con una mirada pérdida en un pasado difuso y extraño—que estoy cansado. Nada ha sido tan difícil como mantener las fuerzas luego de estos años de lucha, vez sin embargo, que todo ha sido inútil. Estoy condenado por que jamás conocí la resignación, esto condenado por que creo en mitos que aun no poseen nombre, y por que dentro de mi viejo pellejo aun vibra algo de idealismo, idealismo barato supongo, nadie me recordara en el futuro como un héroe, es mas, no lo merezco. En toda mi vida, siempre fui un hombre solitario y mediocre. Nací en una vieja ciudad que tú no conoces, y que si yo visitara en este instante, de seguro no reconocería. En aquella ciudad todos los hombres son desconocidos, uno tras otro, a la hora de la verdad, terminan sus días en lugares como este. Por ello he pasado los últimos años con una tranquilidad renovada. Sé, con algo de convicción, de que solo he vivido un destino ya establecido.

Afuera, un grito desgarrador se asomó por las paredes. Era el hombre de la habitación de al lado, como era cotidiano, sufriendo por torturas imaginarias. Un instante después se escucharon algunos golpes secos sobre la pared, Luego, un silencio absoluto.

—No quiero que me temas—él se acercó a ella y le tomo la mano—pese a lo que digan ellos no soy un individuo peligroso. Estar encerrado tanto tiempo te hace un poco violento, yo sin embargo trato de relajarme, en los últimos días tus visitas me han ayudado ha serenar mi desesperación. Aquí he aprendido demasiado de mi propia naturaleza; jamás me había sentido tan frágil, tan impotente. No existe una sola gota de honor y de orgullo dentro de mí; no me queda nada más que la absurda resignación del condenado, y tú recuerdo, por supuesto. Si tú no existieras no habría ningún significado para este hombre que el tiempo no se cansa de pisotear.


El individuo se levantó y dio un par de vueltas por la habitación. Empezaba a alterarse, tenía miedo. Ella lo seguía con la mirada; ningún fragmento de su rostro se había modificado.

—hoy, desde que desperté, recobre algunos recuerdos. Sin embargo todos son temores, solo me queda eso, los sueños, aquí, son un privilegio; te mentiría si te digo que anhelo la libertad, te mentiría si te digo que deseo algo diferente a tu compañía, mentiría además si te digo que estoy arrepentido de mis actos, los hombres como yo no suelen arrepentirse; mi historia—lo poco que he logrado rescatar de ella—no es mas que una secuencia lamentable de errores e infortunios, acaso conocerte ha sido lo único positivo, por eso te lo diré mil veces mas hasta que seas incapaz de dudarlo, te necesito.


Ella lo observo silenciosa, expectante. El recobro el aire y la compostura, no sabia si sus palabras habían generado el efecto deseado

—no puedo negártelo, ellos tienen algo de razón. A mi me ha consumido el odio, sencillamente por que al igual que muchos otros, soy un exiliado. Un bastando sin significado, un ser ajeno a todo lo hermoso, a todo lo que alguien como tu consideraría sublime, digno de amor y admiración. Pero estoy seguro que lo que me arrastro a este lugar y a esta irracional vejez fue el aislamiento, sencillamente me produce pánico sentirme solo. Por que a pesar de que la vida había sido cruel y despiadada, yo extraño el desprecio y el silencio de la gente… ¿eso si es estar trastornado, verdad Magdalena? Lo cierto es que la soledad fue tan dura aquellos primeros meses que algo de mi exigió libertad, no tanto por la desesperación, si no mas bien por la necesidad de compañía. Para poder obtenerla cree una mentira que me sostuviera, en aquel momento no lo tomaba como tal, pero ahora sé que era una mentira. Odie al mundo por que supuse que ellos me odiaban, por eso hicieron mi vida miserable, por eso me enviaron aquí condenándome a extrañarles. Mi debilidad entonces se convirtió en una coraza reseca y metálica ajena a todo lo humano; el odio, esa emotividad tan pura, si, me condené al odio.

Empezaba a anochecer. La luz del día, que llegaba a través del minúsculo espacio entre el suelo y la puerta, había sido reemplazada por la luz mortecina del blanco neón. Un enfermero entro y le colocó al individuo un calmante para dormir. Ella lo miró tranquila, sin moverse siquiera. El enfermero Salió de nuevo, cerró la puerta, visito la habitación del lado.


—Si, así fue—dijo el individuo mientras la droga le nublaba los pensamientos—entonces fui fuerte, pero esa fortaleza también fue una mentira. Fue una mentira que nubló mi debilidad, fue una mentira que me permitió sentirme alguien, no alguien querido, tampoco alguien amado, si no alguien odiado. Solo entonces la gente me miró en las calles sin ignorarme, solo entonces fui alguien. Yo invocaba ese odio y me sentía feliz, creo que durante aquella época la soledad era una emoción desconocida, si, en verdad que lo era.

El individuo respiro profundo, descargó su cuerpo sobre la cama, y continuo su relato.

— estoy a punto de morir, querida Magdalena. La vida se me escurrió entre los dedos, encerrado entre estas paredes y estudiado por unos hombres desconocidos; ellos temen que mi enfermedad se contagie a otros y por eso me aíslan, pero la enfermedad, a la hora de la verdad, se encuentra en ellos y no en mi. Ellos son los artífices de esta demencia que se acomoda en el cerebro de los débiles y los impotentes; el odio que nosotros profesamos es el resultado de su repugnancia y de su rechazo. Quizás se den cuenta de que ellos también me dan asco, quizás se den cuenta algún día de que encerrándome aquí no ganarán nada, afuera hay otros como yo, rechazados, reprimidos, ¡alimentando esa violencia que un día hará arder esta ciudad!


Ella lo miro sorprendida, por primera vez, luego de mucho tiempo, su rostro cambió de expresión.

—si, querida mía, esa es una verdad que endulza mis noches, te preguntarás entonces, ¿que tiene que ver esto contigo? La droga me quito el privilegio de soñar despierto, pero la soledad fue mas fuerte, fue árida, fue una niebla siniestra que devoro mi cordura, y ahora, pensándolo bien, quizás si este enloqueciendo. Con los años deje de soñar con alguien y te invente como aquella mujer ideal que lo entendería todo con una mirada, con los días deje de imaginarte y comencé a hablarte, a tocarte mientras dormía, y también cuando estaba despierto. Por un tiempo me negué a aceptar tu presencia, pero adentro, en el fondo, sabia que te necesitaba, y que eras la ultima oportunidad que tendría de tener a alguien a mi lado. Descubrí gracias a ti un sentimiento que me ha sido desconocido toda una eternidad. Tú eres la suma de mi locura, mi soledad y mi obscena imaginación. Es por eso que los enfermeros te ignoran, no pueden verte siquiera. Algún día creí que eras un ángel, y en verdad debes serlo. Eres el ángel de la locura, querida Magdalena. Esta es la razón de tu existencia, si tienes alguna otra duda, la resolveremos mañana.


Entonces el individuo serró los ojos, y derrotado por el calmante, se quedó dormido.

la musica de las esferas.

la filosofía es aquello que pensamos del mundo. La Ciencia, lo que sabemos. El arte, lo que deseamos… la música, lo que nos hace felices.

 

la idea de crear un mundo vino a dios de la letra de una canción de 10 Years, cuyo nombre, si mal no recuerdo, fue Wasteland.

 

 Otros dicen que lo pensó luego de leer "el Ocho" de Katherine Neville, o la biblioteca de Babel, de Borges. Cualquiera de las anteriores inspiraciones son igual de validas, pero a mi en realidad, poco me convencen.  Un erudito francés me dijo en una ocasión que las moléculas subatómicas

Siguen la rítmica  poco uniforme y amorfa de Unfamiliar, de Oceansize, y que en ellas, hay trozos de la obra  de Edgar Allan Poe. Yo creo, sin embargo,  que hay mas bastedad en Frozen de madonna, Breña de a Perfect circle, Schism de tool, o en el letrero de la calle treinta, en Bogotá. No es un secreto que las leyes de Newton provienen de una manzana, y que los físicos del siglo XX siempre estuvieron acompañados de una tasa de café. ¿hay algo del significado del universo en  esta taza de café? ¿ hay algo del universo en estas notas y en esta guitarra?  ¿ Existe algo que no este conectado con lo absoluto? 

 

 Yo estoy seguro de que el mundo surgió de un mal pensamiento luego de leer a Sade,  de una chispa eléctrica producto de las sensaciones de un postre de la septima,  de malinterpretar a Spinoza, o de los labios de Carolyn Jones. Sin embargo otorgo la razón a aquellos que otorgan el verdadero origen del universo al sonido...mis creencias, después de todo, siempre están erradas.

 

La única conclusión posible es que dios no sabe mucho de música. Una prueba de ello; la perfección del  universo, y la insignificancia del hombre.

el Despertar del autista.

Mi amiga Olga escribió hace algunos días algo sobre lo que significa despertar; yo he decidido imitarle, menos por inspiración que por cobardía. Despertar, como explicación breve, es desmentir a Berkeley;  descubrir un significado diferente al de la existencia personal, tal sean otros, el destino, o un evento cósmico cualquiera. Parte de ello esta dentro de científicos como Sagal y Hawking… Despertar significa librarse momentáneamente de la comodidad del narcisismo y entender,  por un breve instante, que no se es el centro del universo.

 

 

 Cuando esto se logra, muchas cosas, entre las cuales cuento la emocionalidad y la ingenuidad, se hacen historia patria. Entonces los sentimientos y las decepciones no cambian el mundo, ni le afectan o transforman, por que toman un lugar menos protagónico en lo que refiere al hecho mismo de existir. …este mismo acto deja de ser un  evento automático y se convierte en algo más significativo, y a veces, incluso placentero.

 

 Entonces caminar, dormir, leer, viajar, trabajar, escribir, comer, toman significado. Ya no son actos obligatorios dentro del papel del ser existente; se hacen  parte de la esencia del ser humano. Si de verdad esa libertad es posible, si de verdad ese encuentro ocasional con  una verdad subjetiva es permisible, ¿por que es tan difícil llegar hasta ella? Evidentemente gustamos del estado de quietud y nos aterra tener que decidir como actuar y como vivir nuestra vida. Evidentemente es más fácil echarse a dormir que buscar algo de conformidad personal, hacer valer la libertad y producir una idea valedera…

 

El viernes en la noche entendí que los himnos, las consignas y los dogmas son la única forma que tienen los hombres sin talento para alcanzar alguna idea o algo de inspiración.

 

 Hace un tiempo una amiga me dijo que su credibilidad en dios era a razón de la necesidad que tenía de alguien cuidándole, y haciéndose responsable por su vida. Aquello me llenó de curiosidad; mi amiga era lo suficientemente inteligente como para comprender que su necesidad de dios no era un acto racionalizado si no más bien emocional, y sin embargo,  es incapaz de comprender lo que significa su dependencia.   

 

 

No tengo argumentos para desmentir mi inconformidad. ¿Seria adecuado?  Hace ya dos años descubrí en mis viajes constantes a la ciudad  que algo de mi propia visión del mundo se había transformado. El hecho fue simple; ocurrió mientras yo miraba por la ventana de un autobús. Por primera vez en mi vida, comprendí que era yo quien pasaba por el mundo, y no el mundo el que desfilaba frente a mí. El grado de insignificancia en el que me sentí no tiene límites…pero por alguna razón me sentía emocionado, casi eufórico.

 

Fue una mentira aquello de atribuirle  racionalidad a todos los seres humanos. Esta requiere un esfuerzo….

 

…creo que ese es el verdadero significado de la palabra madurar. Creo que eso es realmente lo que diferencia a los hombres de los automaTAS.

 

 

Una de las tantas ironías de este lugar; hay que alejarse de la emocionalidad para encontrar lo verdaderamente humano. Siento que he perdido parte de mi propio significado, y que dentro de mi propio circulo de hechos,  he estado equivocado; solo sé que necesito estar lejos, y que pronto, eso quizás sea posible.

 

En un instante tan confuso, solo queda la expectativa.

March 26

La Cautiva (corregido y con nuevo final)

 

La Viuda examinó con

ansiedad esos regulares meteoros y leyó en ellos la lenta y confusa fábula de un dragón,

que siempre había protegido a una zorra, a pesar de sus largas ingratitudes y constantes

Delitos. Se adelgazó la luna en el cielo y las figuras de papel y de caña traían cada tarde

la misma historia, con casi imperceptibles variantes. La Viuda se afligía y pensaba.

Cuando la luna se llenó en el cielo y en el agua rojiza, la historia pareció tocar a su fin.

 

El Dragón y la zorra- Jorge Luís Borges.

 

 

 El caballero llegó hasta la puerta, sosteniéndose débilmente con  un largo  trozo de madera.  Su capa,  hecha pedazos, apenas y conservaba algo de su azul imperial. Atrás se escuchaba aun los furiosos rugidos del Dragón negro; ese que según las antiguas leyendas había asesinado a dos ejércitos escandinavos con tan solo su respiración. Ese que había inspirado historias tan perversas como el Apocalipsis y el Ecularius Humun; ese, había sido vencido medianamente por el caballero, pero las leyendas también afirmaban que tenia la capacidad de regenerarse rápidamente. El miedo, sin embargo, no es parte de las costumbres de un miembro de  la Horda de Ogrark. Una larga escama ponzoñosa atravesaba la carne de su brazo, y otra, en su pecho, casi lo atravesaba completamente. Por el honor de su estirpe el estaba decidido a no demostrar el más mínimo temor, el más mínimo cansancio, la más leve desesperación. De otro modo ¿valía la pena estar ahí?  ¿Valía la pena ser recordado como uno de os tantos que murió tratando de rescatar a la cautiva? Sin duda alguna, él había llegado más lejos que ninguno. En su reino abundan aquellos que ven en el dolor y  la muerte sinónimos enajenantes de valentía; la debilidad, en cambio, siempre les resulta humillante, un mal  más profundo que la muerte. Era precisamente su orgullo quien mantenía a su cuerpo firme, pero escalón tras escalón,  la muerte  le era  cada vez más palpable,  mas sincera, y él lo sabía.

Con su trozo de madera, una vez en la cumbre de la torre,  empujó la puerta. Esta hizo un tosco ruido mohoso hasta estrellarse con el lado contrario de la pared.  La sala era espaciosa y estaba completamente oscura.  En el fondo había varias montañas pequeñas de monedas de oro, y junto a ellas, estaba sentada la cautiva.

—Vengo a rescatarte—dijo el caballero.

 Ella al parecer no lo escuchó. Estaba sentada, bien podría decirse dormida, observando lacónicamente las pequeñas montañas de oro.

— muchas gracias,  pero no te necesito; lárgate de aquí.

Los gritos de afuera, y la dolencia que desde  la batalla sufría en sus oídos lo habían obligado a escuchar mal, creyó el caballero.  Ella repitió su tajante respuesta; con una voz aun mas firme, y entonces el caballero le creyó loca.

— ¿no te has dado cuenta, verdad? Hay un dragón que te impide la salida

—No entiendes nada de lo que sucede aquí, ¿verdad?—dijo la joven de nuevo, sin siquiera ver al caballero directamente— él me protege de que la maldad del mundo venga a herirme.  Con él me siento a salvo de todas las cosas malas que infestan su civilización;  él es como yo, a su lado no tengo hambre, no estoy enferma, no tengo frío y tampoco, como ve, soy pobre.  Con él tengo la certeza que ningún caballero valentón podría ofrecer.

— pero te devorará, ingenua, ¿no lo vez? —Había un  leve tono de decepción en su voz—  ¿de que te sirve todo eso si ni siquiera puedes salir?

—No me importa—dijo de nuevo la princesa—un día saldré de la mano de él y compraré un país perfecto, en donde la maldad y  la violencia no existan. En donde todo sea placer, confort y tranquilidad.

— ese país solo existe en la mente de los soñadores y los imbeciles.

—te he dicho que no me importa. Sé que un día lo tendrán y entonces yo iré con mi dragón y lo compraré

—Valla—dijo el Caballero— de verdad no entiendo,  Entonces ¿de quien fue la idea de que eras una doncella desvalida que necesitaba  ayuda? ¿No sabes que los dragones son criaturas feroces?  ¿No sabes que un día te comerá si se le antoja?

—No debes creer al vulgo todo lo que dicen— Dijo la princesa—y los dragones no somos criaturas feroces, a menos que seamos molestados, Solo entonces somos terribles; Aquel mito, sin embargo, me ha dado de comer por varios siglos.  Creeme, lárgate; la muerte es mucho mejor que tener que enfrentarnos.

— ¡No entiendo!—gritó el caballero,  desesperado, sujetándose la cabeza, y mareado por la perdida de sangre.

—no te preocupes, descansa. Si insistes, la muerte resolverá todas tus dudas.

La princesa entonces se acercó al caballero, le acaricio con sus frías manos el rostro, y luego, tímidamente, lo besó.  Un sabor amargo emanaba de la saliva de aquella dama, un sabor putrefacto, como a carne descompuesta. Al cerrar los ojos el caballero vio por última vez aquellas hermosas facciones, esa blanca y fría piel, algo fugaz, e inmensamente triste; algo adentro lo obligó a conmoverse, pero aquello duro poco. Lo vio por ultima vez, por que abrirlos de nuevo,  encontró a  un enorme dragón negro,  sujetándolo, con su enorme lengua saboreando su cabeza.

—No entiendo— dijo débilmente  el caballero, mientras el dragón, que en antaño era una princesa, lo devoraba.

 Aquellas fueron sus últimas palabras.

 

 

 

 

 

 

January 20

un rato a solas con la derecha

Ayer, una periodista de nombre Salud Hernández tomó café con nosotros en horas de las tarde,  luego de entrevistar a Consuelo Gonzáles.  Su acento y su arrivismo hablaron de una nacionalidad española;  Reconozco que su actitud concreta y algo hermética llamó tanto mi antipatía como mi admiración.  Recordé Vagamente a  Helena Blabasky,  a la gesticulación de un Musolini, recordé a Miguel Ángel de Foruria, recordé la inteligencia de Borges, y  la prepotencia  y elegancia de un Sherlock Holmes. Obviamente, pensé, aquella mujer es diferente;  hablaba con tanta  profundidad sobre la perdida del apasionamiento de la política que imaginé inmediatamente una nostalgia senil por Franco. Se supone, concluyo por sus palabras, que a la izquierda pertenecen los soñadores. Algunos gestos  rápidos y algunas palabras semicortadas la denunciaron como una mujer sensible; ¿contradicción?  A veces tu cuna te obliga a tomar una postura política, pero esta misma, te condena a cierto humanismo. Concluí, torpemente, que la única diferencia notable entre la izquierda y la derecha es que uno de los dos bandos ya ha perdido la fe en la humanidad.  Pero hablo de la derecha elite, hablo de una derecha ilustrada, como la de nuestra estimada periodista. Entonces, ¿la ignorancia nos lleva al idealismo? Siempre he creído que si. Solo que ahora sé que abandoné un idealismo para refugiarme en otro; cosa que igualmente me parece detestable.  Salud, por su parte, Reconoció cierto sentimiento de horror por las nefastas leyes laborales de nuestro país, y denuncio, justamente, la impotencia y silencio de la izquierda en esos momentos de nuestra historia. Entrañas, lo llamaba ella, no hay que pensar con las entrañas. en boca del polo la izquierda se hace palabras vacias; y en la practica, su administracion no se diferencia de la de cualquiera. Sin embargo, creo yo, ella también es apasionada; se alteró notablemente cuando alguien propuso al polo como una salida política, y también,  algo de ofensiva naturalidad la obligo a defender a su nación del cargo de “Explotación  Mercenaria”.  Creo que la tildé de inteligente por que  incluso aceptando su postura de derecha, no se sintió obligada a presentar argumentos que la justificaran, a pesar de encontrarse rodeada de liberales radicales. ¿Curioso, verdad?  ningún movimiento político dentro de la democracia podría solucionar nada, yo lo descubrí solo, y ella lo aprendió de la historia; los eventos humanos tienden a estallar solos y a ser incontrolables, las autoridades son inutiles; mas en este momento, en el cual  la política, según la misma Salud aceptó, es una evento particularmente postizo, y el periodismo, al que ella representa, esta mas inclinado al sensacionalismo que a la información.  Desde el principio creí que todo este espectáculo  sobre el secuestro es completamente baladí;  la historia sencilla,  el morbo del mundo, necesita una victima, un héroe, y un culpable.  Colombia es la caricatura favorita de los medios de comunicación del mundo.  "Todos nos ven, sonríe; se divierten, se burlan, se conmueven" ¿no es patético? No hay ningún interés humanitario en los secuestrados de Colombia.  Solo existe el morbo, el sensacionalismo y la  capacidad  que tienen unos pocos de aprovechar la situación. El hombre no es nada para el hombre según salud.  Yo también lo creo así. Solo que de mi parte, por alguna razón que desconozco, aun me queda fé en los designios mas vagos y escasos de la humanidad, entre ellos, la razón...
 
 posdata marzo 2008; Ayer hablaba con  mi amigo hernán sobre la cuestión dialectica de la historia.  Recordé especialemte la postura de salud ante el reclamo de que la inmigracion hacia europa y españa, es en parte consecuecia de las invaciones post conquista. de aquella charla, nacieron algunas ideas nuevas.
 
contrario a lo que desearia la europa moderna, la historia no es un ciclo de eventos desconectados.  La conquista y la explotacion de la epoca industrial, es la  directa responsable de la pobreza exagerada de Africa y suramerica. que ahora los pobres de el tercer mundo deseemos invadir el primero, no es  un evento de la causalidad. solucionar ese problema requiere, primero que nada, conocer las causas... el planteamiento, quizas, ya es baladí.
January 08

adios a un arbol

La Muerte.

 

Solo los hombres son capaces de convertir una palabra como progreso en abominable. Solo los hombres, haciendo alarde de su gusto por la paradoja, convierten sus leyes  de supervivencia en las condicionales mismas de su muerte;  a veces soy yo el que se cansa de los hombres y su progreso. A veces quisiera detener un tiempo y dejar aquel viejo árbol intacto, para que mis nietos y quienes les soporten los conozcan. Como  pretensión de naturalista, tengo cierto agrado por los árboles antiguos; supuse toda mi larga infancia que ellos conocían tantas historias como las que conoce un anciano humano, pero miento; también odio el pasado, y quisiera desaparecer todos los recuerdos, en vez de emprender la difícil tarea de aprender de ellos. Ahora que aquellos largos y antiguos árboles que había desde siempre en mi casa han desaparecido,  todo se siente aun más solitario. Mi casa ahora resalta entre la llana extensión de es lugar de nadie; ahora tengo miedo, por que siento, torpemente, que yo también he sido mutilado... Creo que  la vejez  el castigo por no haber creído en la muerte; una simple condena,  por el delito de haber vivido, y aun peor, por el de acostumbrarse demasiado al acto de vivir. Creo el pasado la carga más dolorosa que tendrá que cargar el futuro; creo, además, que  todos los ancianos son por naturaleza inocentes; ya que por el simple hecho de ser viejos, pagan el precio de sus crímenes. En realidad, tengo un grave problema para comprender la culpabilidad; solo creo en el odio, en la ausencia de olvido, en la incapacidad del perdón. Hay tanto de ignorancia como de sabiduría en los años...no hay nada sabio en el apego al pasado; sin importar las circunstancias, el pasado no es una alternativa, y el futuro, el omnisapiente futuro, es absoluto. Hoy, que uno de los elementos de mi infancia ha sido cortado de raíz, he de suponer que estoy envejeciendo. Entonces me creo también inocente; entonces me siento nostálgico, extraño, sabio, y en definitiva; pasajero. Soy el aire de un momento que nadie entiende y que nadie quiere compartir. Pero esta solo es la vaga ilusión de un hombre demasiado lento para el transcurrir del tiempo. El hastío de mi juventud no me ha dejado ver lo sutil y rápida que es la vida

 

 

Si, estoy envejeciendo. Los Años y los hombres ya no me parecen circunstancias tan trágicas después de todo. Cuando yo sea un árbol viejo, ¿alguien tendrá la amabilidad de cortarme y enviarme al oscuro artificio que llaman muerte?  Espero que así sea.  Tengo miedo de volverme irracional y acostumbrarme demasiado a la vida.

December 04

historia 1 (La Galeria de Lo Grotesco)

La Galería de lo Grotesco.

Capitulo I

Sin Deep My Wicked Angel

El pasillo avanza en medio de una oscuridad desmembrada cada veinte pasos por un vitral veraniego; justo abajo, como un altar al infortunio, esta el cuerpo de Isabel. Los policías toman fotografías y se fascinan con la belleza de aquella imagen; su cuerpo desnudo, su mirada impávida, ese contraste tan erótico entre la sangre espesa y la blanca piel derramado conjuntamente por todo su cuerpo. Todo enmarcado por la frialdad absoluta del mármol blanco; investía, creo, algo de poesía; esa exclusiva de la brutalidad y la depravación. Esa que mi trabajo me acostumbró ya a ver, en todos los hombres, y casi en todos los rostros. El conjunto de todos los detalles produce un algo indescifrable en el estomago; una angustia exquisita, tierna, y a la vez salvaje. Su pelo delicado, su sexo sutil despedazado con violencia, su rostro romántico obligado a odiar y aceptar la muerte… una sonrisa por parte de Isabel habría arruinado la belleza de su asesinato. Ame a Isabel en silencio durante muchos años pero su muerte apenas y me sorprende; casi podría pensar, que la típica y bizarra escena de una tragedia me divierte. ¿Por que no debería hacerlo? Algo de la vulgaridad positivista se atravesó en mí y como cualquier otro hombre amo mi trabajo. Odio el gobierno, odio a casi todo el mundo pero los muertos me simpatizan y acostumbran a conmoverme; más aun cuando son hermosos, como lo fue ella. Mis compañeros de trabajo disfrutan la imagen; en ellos es demasiado obvio. Con el tiempo uno espera todo de ellos salvo respeto, prudencia y algo de moral; al fin y al cabo, muchas cosas nos hacen similares. Yo, al igual que ellos, disfruto escenas de esta índole. Sé que la imagen es grotesca, enferma y abominable. Imagino —o mejor dicho; supongo—que en otro lugar, diferente a este, una muchacha asesinada de una manera tan brutal habría conmocionado a un país entero. Pero aquí no sucede lo mismo; esto, como todo lo que define a este país, es cosa de todos los días. También supongo que en otro lugar yo no seria un muchacho barroso y flaco. Seria quizás un Agente grande, varonil, fuerte, estilo Brat Pitt; tendría como compañera a una ñoña sabrosa, estilo Jessica alba, o Caroline Z Jones. Entonces yo me preguntaría todas las noches mientras le chupo las piernas porqué ella no fue modelo, en vez de ser Forense. (Es más, si soy fuerte, varonil y grande, ¿por que yo debería serlo?) En mis tres años de dudosa experiencia sé que si eres un sicópata Colombia te parecerá un paraíso veraniego; sin investigaciones, sin justicia y con la policía más ineficaz y torpe que pueda imaginarse. ¿Por qué razón? Aun me lo pregunto; en especial cuando en las noticias pasan la cuantiosa suma que cuesta este ejercito de niños verdes. Suma que curaría el hambre a todos los desgraciados del país, o nos daría educación superior gratuita, o le pagaría una puta complaciente a cada hombre soltero. Pero no; la democracia prefiere gastarse el dinero en niños vestidos de verde. Me han dicho que los uniformados son útiles para sacar de sus casas a los endeudados con bancos y para controlar marchas estudiantiles,
pero aquí, en los asesinatos, en los atracos y en el control de la delincuencia común son inservibles; en las calles, salvo por los comparendos y las multas al transito, no hay ningún tipo de presencia legal. El estado existe a medida que te interesa ser un pendejo lamebotas; eso lo sabemos, mucho antes, inclusive, que Bakumin y Gardel. Yo estoy a un lado, tomando las medidas, recogiendo pedazos de vidrio que sirvan de evidencia, pero ello en Colombia es mero formalismo; siempre toda pretensión de justicia o reparación es insignificante, y la papelería, toda la basura que hacemos en medicina legal, se acumula en los archivos del laboratorio. Me quejo de la policía, sí, pero sé que también soy otro de los tantos empleados públicos inútiles. Esta es la primera vez que veo a Isabel desde que salimos del colegio, y salvo la sangre, las heridas de puñal y la desnudez, sigue siendo tan hermosa como siempre. Al otro lado de la escena esta el capitán Gutiérrez, con una mirada de preocupación, que mas parece producto de una conmoción estomacal que del reciente asesinato. Su cargo burocrático lo aleja de estos escenarios, y por primera vez, luego de algunos años, se enfrenta a la sangre fresca; pobre, sé que hace poco comió una cena vulgarmente excesiva. Yo en cambio estoy acostumbrado. En este oficio me es habitual estas escenas, pero Isabel, la dulce Isabel, es mi primer cadáver conocido.
— ¿Estaba buena la perra, no? —me preguntó uno de los policías.
Tardé en comprender que el que me hablaba no era otro que el capital Gutiérrez.
—Se llama Isabel— le respondí secamente. —Tiene veintitrés años, y es una historiadora. Bueno, era…
— ¿Qué, es que usted la conocía o que? — me preguntó de nuevo.
— ¿no es obvio?
—Pues claro, ehhh… ¿que ha visto en el cuerpo? — Me pregunto, mientras se llevaba las manos a la cara, sobándose las mangas de su traje con su babosa boca—lastima, ¿no?; ¡que desperdicio de mujeronon!
—Solo he visto algunas cosas superficiales. Fue asesinada a cuchillo, violada, amarrada, y luego arrastrada por todo el pasillo hasta aquí.
— ¿pero como sabe eso?—Preguntó de nuevo Gutiérrez—el pasillo esta completamente limpio.
— Algunos de estos vidrios son blancos y lisos, y abajo, en las nalgas, hay señales y residuos de ellos. Como usted ve, solo hay vidrios así en las puertas. Aquí hay vitrales, de colores, y solo uno fue destruido. Además, si la hubieran matado aquí, el eco del pasillo habría despertado al vigilante. Y la sangre, lo
olvidaba, el rastro de la sangre no es lo suficientemente grande como para heridas de este tamaño. Dos de ellas, inclusive, ya muestran rastros de cicatrización.
— ¡Yo no estaba durmiendo!—chilló el vigilante, que estaba al lado de Gutiérrez— yo hacia mi ronda en el campus de la universidad…
El vigilante no era mi problema, así que no le debatí su coartada. Lo echarían de todos modos.
—Tío, busca los traperos más cercanos—le dije mientras sacaba un vidrio pequeño de las nalgas del cadáver— Tráemelos, y encontraremos más vidrios como este.
— ¡no me diga tío en el trabajo, so pendejo!—Gritó Gutiérrez mientras me agarraba el cuello de la camisa—y si quieres traer traperos, valla y los trae usted mismo!
Fui a buscarlos, pero me había equivocado. No había traperos mojados cerca. Me devolví al pasillo y lo mire detenidamente. Encontré una mota de trapero, aun húmeda, incrustada al lado de uno de los barandales del pasillo; yo tenía razón. Cuando fui a mostrarle la mota a mi tío, este la arrojó al suelo y me grito frente a todos los presentes.
— ¡Esta no es una película, maricon, y a nosotros no nos interesa recoger la basura de las empleadas! Vinimos a recoger un cuerpo. Lo demás, que lo haga el DAS, que para eso tienen tanto tiempo libre.
Obedecí; no tengo alternativas. Mi tío tiene razón, soy un aficionado a la literatura barata, a las películas y olvido en que lugar del mundo vivo. Esto es Colombia, guevon, ¡COLOMBIA! Aquí los detectives son gordos imbéciles, los policías orgullosos maricas y los forenses cretinos morbosos incapaces de mirar más allá de sus lentes. ¡COLOMBIA ES PASIÓN! También es Futbol, narcotráfico, politiquería, pobreza, putas, cerveza, corrupción, soledad, hastío, dogmatismo, ignorancia, es todo eso…menos justicia.
No dormí esa noche. Pero en realidad, casi nunca duermo. Pinté hasta las seis de la mañana. Pinté una mujer muerta, con la mirada perdida, cubierta con su sangre sobre mármol blanco de la biblioteca Simón Bolívar.
Al día siguiente, en la oficina, recibí una llamada de margarita.
—Hola tesoro— dijo con su voz seca, y algo roñosa— te tengo buenas noticias.
— ¿puedo saber? —Dije mientras me recostaba contra la cilla de mi tío— Sucede que organizo un caso nuevo, y aun no acomodo todas las fotografías.
— Pues precisamente te llamo para avisarte que mi capitán Ordoñez ha cerrado el caso. Encontraron al que mató a la muchacha, un indigente drogado, de nombre Fercho, o algo así.
— ¿y como saben que fue él? ¿No es demasiado rápido para cogerlo?
— Yo no se, pero mira el periódico. Ahí dan todos los detalles de cómo paso todo.
La razón por la cual la oficina de mi tío me agradaba es por la velocidad de su internet; 2000k, eso es gloria, pero, ¿para que? Mi tío solo revisa las noticias de vez en cuando, y mira los titulares solamente, por que es muy perezoso para leer. Esta oficina es la reunión de todo tipo de pretensiones imaginables; trofeos, diplomas, y desde luego, un bonito computador. Este es uno de esos lujos mediocres que cree lo hacen interesante, pero él, en realidad, no hace nada. A veces escucha música Ranchera, pero tengo que estar yo aquí para ponérsela. Supongo que este computador estaría intacto, de no ser por que yo lo uso muy seguido.
Bueno, si, miré los periódicos. Los de distribución nacional ni siquiera nombraron el hecho, y los otros, los regionales, tenían una versión completamente distinta. Incluso en uno, Isabel aun estaba viva. En otros, era una señora de 34 años, y en dos, era una chica de 17. Dos de ellos situaban su asesinato a las 11 de la noche y los otros, menos uno, que es el que decía que estaba viva, lo situaban a las 3 de la mañana.
Sobre el tal fercho, los periódicos decían tres cosas diferentes. Uno dice que es un guerrillero de las Farc, y que fue encontrado con material explosivo; otro, quizás el mas aproximado, dice que era un indigente que amenazaba a otras personas en la calle, con matarlas a cuchillo. Todos coinciden en que la policía y el DAS no recuperaron el arma homicida.
¿Como saben que él la mato? Por que según todos los periódicos, menos el que dice que ella esta viva, confeso cuando vio un tipo de verde.
Como siempre, los tipos de verde salvando el día.
Como suponen, el colombiano promedio es casi tan perezoso como sus policías y sus periodistas, ningún periódico se preocupa por lo que digan otros. Es más, evidentemente no se preocupan siquiera por investigar, pero, ¿a quien le importa? Salvo a la familia, a nadie le importa que maten a un tipo X aquí. Y la familia no se toma la tarea más que leer un periódico. Si leen otro, de seguro
pensarían que dos muchachas de nombre Isabel fueron asesinadas el mismo día.
De no ser por lo que encontré dentro de Isabel, cuando hacia la autoxia, el caso no me habría interesado. Hoy recuerdo, y aun hoy no soy incapaz de imaginármela a ella metiendo esa cosa dentro de su cuerpo.

Capitulo II

Inside Me

Como decía, durante la autoxia, encontré un pequeño fragmento de “algo” incrustado en el estomago de Isabel. Era pequeño, Cuadrado, morfológicamente exótico. Sin embargo era demasiado grande como para ser tragado de manera involuntaria; su tamaño, para hacer una comparación básica, era como el de una tapa metálica, o el de media caja de fósforos. Pensé; Podría dejar intacto el estomago, y enterrar a Isabel con todo y su objeto extraño. Pero mi curiosidad es abominable, ¿que puedo hacer? Terminé haciendo algo que generalmente no hago ni gusto de intentar; abrir un estomago, y cubrir mis manos de la digestión de otros. Esta es una operación compleja, y algo nauseabunda. Generalmente quienes la hacen son los forenses, no los aprendices. Yo, que me acuerde, no soy ni lo uno ni lo otro. Mi bisturí atravesó su piel blanca, deslizándose con la delicadeza que me habría encantado imprimir en su piel algún día con mis manos desnudas. Pero ya no hay sangre; solo existía su frialdad, su silencio, y su perpetua blancura.
— Perdóname. Te prometo que no te dolerá.
Menos mal estas muerta, querida Isabel, por que mi pulso quirúrgico es terrible.
El abdomen de Isabel es perfecto, fuerte, y ceñido deliciosamente. Las puñaladas habían roto varios órganos vitales, la escasa grasa y habían causado varias hemorragias internas. Era una chica saludable; aun por dentro se veía hermosa. Sus pequeños pezones rosados contrastaban en medio de aquel borroso pasaje de nieve y soledad. Sonreí para mis adentros; es la primera vez que un cadáver logra estimularme. Cuando trabajas como forense dejas de ver el cuerpo humano con estatus romántico y lo conviertes en una simpe maquina de órganos y fruidos; algo inspirado quizás en el maquinismo de Descartes, pero ignorando por completo el alma. El hombre y la mujer desnudos se hacen nada excitantes, y carentes de toda belleza. En tal, mis ideas desaparecieron cuando me di cuenta de que se trataba. Isabel, querida Isabel, ¿en que estabas pensando?
Una memoria USB, de dos gigas, estaba en mis manos, aun bañada por los fruidos gástricos de mi cadáver.
—Valla, señorita Isabel, ¿como te tragaste esto?—pregunté.
Ella, obviamente, no me respondió. Hace algunas horas le cerré los ojos, pero por alguna razón, se habían abierto lentamente. Borrosos, sin brillo alguno.
— ¿Sabes? — Dije, serrándoselos de nuevo— Siempre te creí una chica fantástica. Hermosa, algo inteligente; tu único defecto era la excesiva pretensión y la necesidad de popularidad, ¿nunca te hable, verdad? Ahora te informo que casi todo nuestro bachillerato juntos estuve enamorado; demasiado enamorado de usted. Que curioso que solo después de muerta la venga a ver tal y como le soñé en tantas ocasiones…
No pude seguir hablando. ¿Nervios? Si, eran nervios. Mi voz sonaba entrecortada y era incapaz de conectar correctamente las ideas, me temblaban las piernas, ¡estúpido!, ¿acaso no esta muerta? Aun después de tanto tiempo soy incapaz de sentirme seguro junto a ella. Aun estando muerta le temo, y me espanta su rechazo.
—Discúlpame, quizás fui demasiado grosero— le dije, incapaz de ver su cara— me habría encantado verte de nuevo en otras circunstancias…
Que estúpido, eternamente tarado. Creo que llegue a esperar que me contestara.
Cuando terminé mi labor me cambie y fui al computador más cercano para ver la USB. Encontré un archivo Zip guardado con clave; pesaba doscientos megabytes, algo considerable para un estomago tan pequeño como el de mi amiga. El archivo era fabricado desde un PC con Linux, y tenia los nombres de los archivos internos codificados. En casa había un programa lo suficientemente ágil como para abrirlo a la fuerza. Su nombre, si mal no recuerdo, es el AAPR “Advanced Archive Password Recovery”… lo uso para sacarle las claves a los archivos musicales que descargo de internet. Tardaría algunas horas en terminar la extracción.
Tiempo; todo el en mundo exige tiempo.
Era necesario terminar pronto el Caso Isabel y atender a los que llegan por montones aquí. Ayer mismo una mujer había sido asesinada por su marido en una noche de tragos, y un accidente automovilístico había convertido a una familia feliz en una masa uniforme de carne molida. Ninguno de los dos necesitaba demasiada observación; digo que aquella familia era feliz, por que hasta los niños tenían algún grado de alcoholemia en la sangre. Conozco mejor que nadie, y lo digo sin ningún tipo de alarde, hasta donde llega el grado de salvajismo de este país. ¿Me molesta? En lo absoluto. He pasado tanto tiempo aquí que es imposible no acostumbrarme a su naturaleza, e inclusive, a ejercerla.
Afuera son las dos de la mañana. A algunas salas de aquí esta la entrada de urgencias; los miércoles no hay tanto movimiento, y por eso, nadie me ha interrumpido más o menos desde las doce. En un lado de la mesa, esta un libro de Balzac que no he terminado de leer. También esta mi Ipod, mis lentes y mis
apuntes de la universidad. Una botella de gaseosa al lado del escritorio, y muchos papeles de chocolatina. Me serví algo de gaseosa y me sentí grosero.
— ¿quieres? Le pregunté a Isabel.
No, ella no quería. Sus labios rojos no volverían a probar nada de nuevo, ni tampoco besarían, no cantarían, no hablarían y ninguna palabra atravesaría de nuevo la frialdad de su silencio. ¿Habrá amado alguna vez? No imagino cuantos hombres habrán atravesado su cuerpo a besos. Afortunados, ¿alguno te habrá amado como lo mereces?
— ¿Tienes frio, verdad? Tengo varios plásticos. No quiero que cuando nos volvamos a ver digas que te atendí mal el día que fuiste mi huésped
Mañana se llevarían el cuerpo. Prometí no dormir. Cuando se la lleven me sentiré muy solo y he querido creer que fui el último hombre en pasar una noche a su lado.

Capitulo III

“Seconds” of Life.

¡Bingo!, la clave es Seconds. La primera carpeta que encontré fue una lista de fotografías, bastante curiosas en verdad. Ahora se que Isabel era Dama de compañía; y ahora sospecho, además, que tipo de razones tuvieron para matarle. Aquí esta Isabel, vestida con un hermoso traje de gala negro, de la mano de un hombre desconocido y al otro lado acompañada de José Márquez, un senador del partido reaccionario. Isabel, de perfil, acariciando con su mano el hilo que sostiene su vestido, y de nuevo ella, con alguna amiga suya, ya casi desnuda. Entonces uno de los hombres se acerca; en la siguiente fotografía le arroja una copa de licor en el cuerpo. La otra chica bebe de él, pasando su lengua por sus senos. Ya desnudas bailan para todos los asistentes, en los cuales hay varios empleados públicos importantes. Luego Isabel entra a una habitación de la mano del hombre desconocido. Los otros siguen la fiesta; ¿como es posible que sean tan imbéciles?
Esta fiesta es impactante, digna de una película porno norteamericana. Y permitieron fotografías. Si se hacen públicas los arruinarán a todos y los muy imbéciles permitieron ser retratados.
Las fotografías fueron creadas con una cámara Sony de 6mm, modelo DSC-W70, el día 15 de marzo del 2005. Isabel, para la época, aun era estudiante universitaria. Una muchacha de bien, dirían sus padres; ¿ellos habrían imaginado que su hija tenia una vida doble? La identidad de las demás jóvenes me tenía desconcertado, ¿quienes eran?
Busque la generación de Isabel en Facebook. Isabel Santo Domingo; promoción 2006, universidad de los Andes. Entre sus compañeras encontré a tres de las chicas de las fotografías. Ana María Onetti y María Fernanda García.
En el perfil de Isabel estaban ellas, y otras seis chicas. Los conocidos de Isabel eran 143; la mayoría chicos happy, de buena cuna, niños de plástico imbéciles, carentes de talento. También estaba yo, y otros tantos fracasados que la Diplomacia de Isabel obligaba a tolerar. Entre sus grupos había uno particular; su nombre era “fiesta Caramelo”, en donde estaban casi todas las chicas de la fotografía…había un moderador, sin fotografía. Un tal “Urihus”…
Bueno, era demasiada información; necesito caminar.
Mi habitación es un rectángulo pequeño en donde solo son importantes dos muebles; la cama, y mi computador. Al lado de la cama hay un montón de libros descuidados. Al lado del computador, hay un montón de discos compactos descuidados. Un toma corriente sobrecargado sostiene el adaptador que alimenta el cargador de baterías de mi Ipod; Ya esta en verde, así que
puedo sacarle. El aparato sin embargo, esta vacío. Pienso rápidamente en cargarlo con algo, y elijo Katatonia; si, Katatonia es acertada para mi estado de ánimo.
Uno de los intereses de Isabel era Interpol, y The Smiths… también adoraba The Killers, y despreciaba un poco a los paralelismos rock /funk norteamericanos. Decía gustar del cine; el teatro, la actuación, la pintura… adoraba a Shakespeare, por que supongo, no había leído más en su vida. En la pintura, pretendía entender lo abstracto; en alguna clase expuso sobre el arte contemporáneo, y no se humilló demasiado. Hablaba también de política, con obligados sentimientos conservadores. Concluía que los pobres somos envidiosos y por tanto despreciables; algo de razón tenia al afirmar que no importa quien este en el poder, siempre se cometerán injusticias. En cuestiones religiosas era fervorosamente creyente y acompañaba a sus padres a misa. La universidad desarrolló sus vicios pero no sus argumentos; la historia, que creí desarrollaría sus sentidos analíticos, solo le hizo aun más ortodoxa.
Al salir de mi habitación, sentí una mano en mi hombro; mi tía, esa dama amigable vestida siempre de colores vivos, veo la hora ¿las 7:30? Dirá que es demasiado peligroso, y que es mejor que me acueste.
Isabel gustaba de The rolling stones. Recuerdo que en alguna ocasión le escuché tararear Paint in Black
— ¿vas para alguna parte? —preguntó mi tía, mientras me acariciaba la cara.
—caminaré un poco. Estoy cansado.
Mi tía metió la mano a su cartera y saco un billete de 20.000 pesos.
— saldrás con alguna muchacha, ¿verdad? Mira, invítala a comer.
Su sonrisa de oreja a oreja me daba nauseas. Es atípico algo tan benevolente de su parte.
— No lo molestes, mamá, déjalo que él es Gay —dijo Marcos, desde la cocina.
— No digas esas bobadas, amorcito. Es más, acompaña a tu primo, vallan, ¡diviértanse!
— No es necesario… — dije, devolviendo el billete.
—mira, aquí hay 100.000, 50 para cada uno. Vallan y pasen un rato agradable, ¿o es que no les interesa? Mírate David, estas flaquísimo y pareces un espanto. Deja el trabajo un rato y distráete un poco.
No supe que decir, ¿aceptar o no? ¿Era mi tía la que hablaba? ¿O Algún extraterrestre malvado había remplazado a mi retrograda tía y había colocado a esta mujer extraña a mi lado? Pero un lado, era correcto su análisis. Por otro, mi primo es insoportable.
— ¡Guevon, guevon, guevon! Vámonos que mis papas quieren un rato a solas para hacer sus porquerías, ¿verdad mama? —Dijo marcos —vamos David, quiero mostrarte algo de vida, a ver si reaccionas.
— ¡Marcos!, ¿podrías tener un poco de respeto con tus padres?
Él no puede, estimada tía. Ignora los conceptos más elementales y básicos.
—ok, mama, pero, ¿me prestas el carro?
Ella aceptó. Tenía urgencia de deshacerse de nosotros.
Así que además de dinero, terminamos con carro. Mi primo es un cretino increíble; algo involutivo, completamente básico. Cuando íbamos para “su bar” no hizo otra cosa que hablarme de sus grandiosas conquistas, por que, si algo era indudable, era su atractivo. Su cara bonita era la necesidad corporal de componer la ausencia de masa cerebral. Su popularidad con los vivos era equivalente a la mía con los muertos.
— ¡nooo!, si usted viera, esa puta estaba buenísima. Y el marica se la comió enfrente de todos los de la fiesta, y la gente tomándole fotos, y la vieja gritaba durísimo cuando el man la estaba clavando… fue bakanismo.
— Me imagino — le dije.
Tengo un sitio en donde coloco fotografías de los asesinatos más macabros. Lo manejo con el seudónimo de “Aqueronte”, su nombre, es la Galería de lo Grotesco. Tengo entre doscientas a trescientas visitas por semana. A través de mi relación con la policía consigo fotos de todos los lugares de Colombia y a la vez me hago indetectable. ¿Podría publicar las fotos que encontré en el estomago de Isabel ahí? Creo que seria una salida viable. Pero las fotografías son un conducto directo a mí. No sé si aquellos que fueron fotografiados traten de desquitarse con quien los denuncie, ¿que objetivo tendrían la unión del partido reaccionario en una fiesta como esa? ¿ yo tendría el mismo fin que Isabel?
— ¡Jah!, y entonces la vieja se tiro en bola a la piscina y nos reto a todos a que la cogiéramos, y luego otras viejas hicieron lo mismo, pero una estaba toda borracha y casi se ahoga, tenas, ¿ no?
— Me imagino — repetí
Y, ¿por que la habían mandado a matar?, o ¿fue uno de los presentes en esa fiesta los que la mataron? ¿La mataron por las fotografías? Esa pregunta me es casi de obvia respuesta, pero, aun no tengo razones para asegurarlo con arbitraria seguridad. ¿Quien era el tipo que se la llevo al cuarto? ¿Su novio? ¿Para que Isabel quería dinero si lo tenía todo?
—usted hubiera visto las severas tetas de esa vieja, hermano ¡gigantescas! Con decirle que no nos cabían en las manos…
— Me imagino —dije otra vez
Podría publicar las fotografías en otra página, diferente a la mía, y desde ahí, escribir una especie de nota editorial en donde hablaba de que coincidenciamente había encontrado el material publicado; ignorando, para mi seguridad, el significado político de las fotografías. Diría que llamaron mi atención por la belleza de las modelos. Supongo que eso seria convincente. Una seudopagina y digamos otras tres paginas que dejen comentarios aparte del mío, para que nadie llegue a creer que fui el primer en haberles visto.
No podía hacer eso desde mi casa.
También el computador de mi tío seria sospechoso. Pero quizás, los que me busquen pensarían que he engañando sus pretensiones de búsqueda so consiguen la ubicación, pero, ¿no seria sospechoso? Si son mediáticamente inteligentes encontraran que la señal de mi página y la de las fotografías, originadas desde el computador de mi tío, conducen a mí.
—si chino, venga, le voy a presentar unas nenitas sabrosas, a ver si deja de ser pendejo, ¿no le interesa? —dijo mi primo. Ya habíamos llegado a su bar favorito.
— ¿Has oído hablar de la fiesta caramelo? —pregunté
—huy, para eso no nos alcanza.
—no me refiero a eso. Escuché a un amigo comentar sobre el tema y tengo curiosidad.
—pues si quiere saber, son las putas más caras de la ciudad. Son jovencitas pecaminosas; estudiantes de diferentes universidades, en especial de la Javeriana, del Rosario y de los Andes.
— ¿y quien las contrata?
—políticos, militares, narcos, traquetos, todo tipo de cretino con plata. Cada vieja cobra por noche de dos a tres millones de pesos, y a veces, ni se las comen.
Nada nuevo; solo confirmaba mis sospechas.
Las amigas de marcos eran chicas bonitas, de cuerpo agradable, pero comportamiento algo frenético. Quizás yo, acostumbrado a los muertos, he perdido algo de sintonía con los adoradores de la vida. Una de ellas se llamaba Diana; era bonita, pero algo tonta.
— ¿y a que te dedicas? — me preguntó cuando nos sentamos en la mesa del bar de mi primo.
—soy estudiante de medicina, y técnico criminalista. Trabajo en una morgue. Soy asistente de disección y el responsable de levantamientos y reconocimientos en este distrito.
Su cara se desfiguró un poco.
— Que interesante—dijo entre dientes. Luego de ello no volvió a hablarme en toda la noche.
En mi cabeza había un plan concreto; las fotografías se publicarían. Mis visitantes reconocerían a los participantes de aquella fiesta, y poco a poco, las fotografías se harían populares. ¿Quien sospecharía de mí? De mi astucia dependía que nadie, al entrar en mi página, creyera que he sido el primero en verlas. Con el tiempo quizás la opinión publica se centre sobre mi pagina web y eso mejoraría tanto mis visitas como la posibilidad de que la información haga justicia. Isabel, estimada amiga, pronto el azar, en forma de bola de nieve, te haría justicia.
.

Tecnología, moda, motor, viajes,…suscríbete a nuestros boletines para estar a la última MSN Newsletters
December 03

la blanca muerte (corregido)

 La blanca muerte.

. « ¡Infortunado! Exclamé