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La Cueva De Los EcosNarraciones, Cosas que parecen narraciones e intentos de cosas que parecen narraciones
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June 09 cuentos devaluados El fantasma y el piano — ¿como es el otro fantasma, abuelito? —es un tipo elegante, alto, con la cabeza colgando de un pedazo machacado de cuello. Toca en el piano una melodía algo fúnebre; luego pasea por la casa, se le escucha llorar un poco e inmediatamente se va. — ¿tu le has hablado abuelito? — A veces; una vez le pedí que tocara Piramid song, y otra vez le pedí For Amelie; canciones clásicas. Todas se las sabía y las tocaba magistralmente. Solo puedes hablarle de música; no es muy conversador. — ¿pero no te da miedo abuelito? — en realidad no; es muy buen pianista, y nos agrada escucharlo. Creo que lo único que quiere es tocar el piano, y poco la importa mi presencia o la de tu abuela. A veces mancha la alfombra con gotas de sangre, pero aquello no nos incomoda; la abuela es una experta en manchas de sangre, pues fue enfermera. Otras veces sus lágrimas caen en el piano, esas las quito yo; son más sencillas que las otras. Ambos guardan silencio. —Cuéntale quien es…—dijo la abuela, mientras entraba a la habitación con tazas de café y galletas. —si abuelo, cuéntame—agrega el niño con entusiasmo. — pues en realidad no estamos seguros, pero creemos que es el fantasma de mi tátara tío, que según me contó mi abuelo, era un gran músico. La canción que él toca se llama vermillion, y es originalmente en guitarra; pero quizás para un fantasma es muy difícil tocar guitarra. También es muy posible que este sea solo un músico con preferencia por esa canción, que según tengo entendido, fue muy famosa. — ¿es bonita la canción? ¿Por qué la toca? — es increíblemente triste. Yo la recuerdo; aún se escuchaba cuando yo era niño, sobre todo en la familia. Se dice que muchos jóvenes se obsesionaron con ese tema, e incluso, llegaron al extremo de suicidarse. — ¿por la canción? —no por la canción, si no por lo que les recordaba. Los hombres, Danielito, somos muy susceptibles al abandono. La canción es una mezcla de ternura, obsesión y locura; y aquellos obsesionados, al ser abandonados, enloquecían de tristeza. Sus sentimientos eran una forma de idealización poco saludable, un extremo enfermo de amor. Quizás nuestro fantasma es uno de esos obsesionados, y vaga encerrado en medio de esas lúgubres notas que lo llenan de recuerdos y le impiden descansar en paz. No entenderás eso ahora, Danielito, lo entenderás cuando estés grande. — ¿Y tu por que no puedes descansar en paz abuelito? —No lo sabemos mijito, pero ya no nos interesa mucho. Supongo que nos apresuramos a buscar una muerte cómoda por miedo al hastío de la vejez; yo por ejemplo no quería incomodar a tu papa más con mis achaques y mis enfermedades. Hoy sé que teníamos mucho que hacer a pesar de los años, como por ejemplo, pasar tiempo contigo. Pero no es tan malo. Pasamos tardes tranquilas aquí, en tu compañía; la abuela y yo estamos llenos de recuerdos. —papa dice que te extraña mucho. —dile que tiene que aprender a respetar las decisiones de su viejo. —se lo diré, abuelito. May 22 Un final macabro para toy story (borrador)Por Oscar Corzo En coautoria con Juan Diego Espinosa (7 años) Karol sierra (6 años) y Javier Esteban Cardozo (1 año) En el extremo del mundo, en un lugar cuyo nombre es desconocido para los seres de carne, se escuchó la historia más escalofriante que conservan en la memoria los juguetes del mundo. El hecho, como muchos otros, comenzó con una pequeña rebeldía a las antiguas leyes del concejo de los milagros. Algunos juguetes, liderados por un vaquero de nombre Woody, se revelaron contra un niño que tenia la mala costumbre de mutilarlos, y esto culminó en un ataque de pánico y paranoica que apagó la vida del infante. Los juguetes, creados por idealismo y hechos, por lo tanto, idealistas, poco soportan la crueldad contra ellos y contra otros, y tienden a revelarse constantemente, sin causar demasiados traumatismos, exceptuando muertes aisladas y pequeños e insignificantes ataques de pánico. Este acto, heroico para algunos y arrogante para otros, se comentó en los pasillos del consejo, en las jugueterías, baúles, repisas de muñecos, y fabricas del mundo, con reprobación, pero igualmente con indiferencia; el damnificado, que siempre fue odiado en secreto, fue responsable por muchos años de varias muertes y mutilaciones de criaturas muy queridas por la comunidad. Según sabía el concejo, su vida había terminado dos años después del incidente en un hospital siquiátrico de la ciudad. en su locura, decía que los juguetes lo perseguían a donde decidiera ir, y decía que en las noches escuchaba gritos de niños, juguetes, muñecas, dinosaurios y voces de criaturas minúsculas, que le cuestionaban sus actos contra ellos, insultándolo e incitándolo a suicidarse. El consejo, en base a las pruebas, determinó que los culpables no eran los juguetes antes mencionados, si no el sentimiento de culpa, enloquecedor en los jóvenes de esa edad. Por muchos siclos lunares el mundo no supo nada del asunto hasta que un último detalle, omitido en las narraciones locales y desconocido completamente por los cronistas, llegó por boca de un Gnomo viajero llamado Arthius, que recorrió el mundo trayendo noticias de todos los lugares en donde habitara alguno de los antiguos miembros de la Corte de los juguetes. Su narración, aun después de diez años, no ha dejado de ser escalofriante. La rebeldía de aquellas criaturas había llegado al límite insospechados; pues primero, y bien sabia la corte, habían decidido mostrarse a un niño que tenia la mala costumbre de destruirlos y mutalizarlos. Luego, algunos años después, habían esclavizado a su dueño, incapaces de aceptar que este había crecido y ya no les necesitaba. Bien sabe la corte que el ocaso de un juguete es uno de los eventos mas desoladores que conoce su universo. Pues su diseño, su construcción, los hace casi inmortales, mientras que su vida útil, al lado de un niño, no pasa de los cinco años solares. Un juguete se ve obligado a pasar la mayor parte de su vida en el olvido, desechado de la mano de los niños, para los cuales fue construido. La locura se apodera de algunos, pues esta no es exclusiva de la carne; woody, aquel juguete que pudo revelarse impunemente de las leyes que gobiernan la magia, fue arrojado a una caja cuando su dueño, de nombre Andy, cumplió dieciséis. Sus compañeros, los que quedaban, se fueron con él, pero pronto el hastío y la angustia se apoderaron de la conciencia colectiva. Los años pasaron y la demencia de woody se hizo insoportable; abandonados, luego de entregar su vida, su juventud y sus partes, y concientes de que las leyes del concejo no son infranqueables, decidieron revelarse. Cuando Andy dormía, lo ataron a la cama, y amordazaron su boca. Woody se subió a su pecho, y le reclamó por abandonarlos a la oscuridad durante tanto tiempo. Ellos lo amaron como a un hijo durante toda su existencia, Dijo Woody en medio de lágrimas y gritos enfurecidos, pero ahora solo eran para él basura vieja que se amontonaba en el armario. El abandono, el hecho insoportable de pasar su vida en una caja oscura, atormentados por los recuerdos felices y por momentos que ya no existían, era algo computable con el infierno humano. No podían creer que Andy, su adorado Andy, los olvidara. El amor para una criatura casi inmortal es algo igualmente imperecedero; La única conclusión a la que llegaron, a pesar de lo doloroso de su significado, fue que aquel adorable niño jamas los amo, nunca conoció el amor y por lo tanto, ellos fueron engañados; amaron en vano. El castigo, determinado por unanimidad, fue simple. Ya que es demasiado grande para jugar con muñecos, ellos le cortaran las piernas; así tendrá La libertad de ser un niño eternamente. El concejo decidió que a futuro toda violación a las leyes de la magia y del milagro sean castigadas con toda la severidad posible, con el fin de no permitir que hechos como el de Andy y woody sean repetidos en el futuro. April 10 Un encuentro casual a las 3 de la tarde.la conoci afuera de un café, en bogota, luego de un lluvia delgada pero algo desagradable. La habia visto antes en un toke de Jazz, me habia dicho a mi mismo que debia hablarle, pero no lo hice.
Me habria encantado hablarle entonces, y no ahora...¿que habria sucedido en aquella epoca? April 06 MagdalenaEl individuo se sentó frente a la chica de blanco, doblo las piernas y reflexionó un instante sobre como explicarse, suponía, de una forma inocente, que ella no lo comprendería. Ella permanecía sentada mirando fijamente a un punto en el tejado, también reflexiva; algo de tristeza se derramaba por su mirada. Su rostro pálido recordaba al letargo físico de las largas enfermedades, sin embargo su expresión no aludía al sufrimiento, de hecho, no había en ella emoción dolorosa. Su expresión era la dulce mueca de un ser maravillado por lo incomprensible; él era un ser ignorado, en definitiva, voluntariamente. El se había sentido intimidado por esa fría evasión de terciopelo, pero el temor que le invadía no se comparaba con el sentimiento de maravilla. De algo estaba seguro y era de ello; aquella chica de blanco era la mujer de sus sueños. El estaba nervioso, de eso no existía la menor duda. Había pasado muchas noches pensando en estas palabras. Ahora que ella estaba frente a él sus argumentos huían como palomas espantadas. No obstante, tomo fuerzas de algún punto desconocido de sus convicciones. Era necesario contarle toda la verdad; ella no consentiría otra mentira, lo sabia, la conocía perfectamente. —Tienes razón—dijo con un tono amedrentado—no te he sido sincero, en estos días, supongo que has aprendido a conocerme. Espero que me comprendas, tuve miedo de perderte, tuve miedo de asustarte, de que no comprendieras los hechos, y de que me juzgaras sin antes escuchar mi versión de lo sucedido. Si estoy encerrado aquí, no es por lo que supones, créeme que simplemente ha sido la mala suerte la dueña de mi destino. Ella, por primera vez, libero una sonrisa. Aquel gesto inesperado le dio una seguridad extra al perplejo individuo. —Solo quiero que sepas—dijo aquello con una mirada pérdida en un pasado difuso y extraño—que estoy cansado. Nada ha sido tan difícil como mantener las fuerzas luego de estos años de lucha, vez sin embargo, que todo ha sido inútil. Estoy condenado por que jamás conocí la resignación, esto condenado por que creo en mitos que aun no poseen nombre, y por que dentro de mi viejo pellejo aun vibra algo de idealismo, idealismo barato supongo, nadie me recordara en el futuro como un héroe, es mas, no lo merezco. En toda mi vida, siempre fui un hombre solitario y mediocre. Nací en una vieja ciudad que tú no conoces, y que si yo visitara en este instante, de seguro no reconocería. En aquella ciudad todos los hombres son desconocidos, uno tras otro, a la hora de la verdad, terminan sus días en lugares como este. Por ello he pasado los últimos años con una tranquilidad renovada. Sé, con algo de convicción, de que solo he vivido un destino ya establecido. Afuera, un grito desgarrador se asomó por las paredes. Era el hombre de la habitación de al lado, como era cotidiano, sufriendo por torturas imaginarias. Un instante después se escucharon algunos golpes secos sobre la pared, Luego, un silencio absoluto. —No quiero que me temas—él se acercó a ella y le tomo la mano—pese a lo que digan ellos no soy un individuo peligroso. Estar encerrado tanto tiempo te hace un poco violento, yo sin embargo trato de relajarme, en los últimos días tus visitas me han ayudado ha serenar mi desesperación. Aquí he aprendido demasiado de mi propia naturaleza; jamás me había sentido tan frágil, tan impotente. No existe una sola gota de honor y de orgullo dentro de mí; no me queda nada más que la absurda resignación del condenado, y tú recuerdo, por supuesto. Si tú no existieras no habría ningún significado para este hombre que el tiempo no se cansa de pisotear. El individuo se levantó y dio un par de vueltas por la habitación. Empezaba a alterarse, tenía miedo. Ella lo seguía con la mirada; ningún fragmento de su rostro se había modificado. —hoy, desde que desperté, recobre algunos recuerdos. Sin embargo todos son temores, solo me queda eso, los sueños, aquí, son un privilegio; te mentiría si te digo que anhelo la libertad, te mentiría si te digo que deseo algo diferente a tu compañía, mentiría además si te digo que estoy arrepentido de mis actos, los hombres como yo no suelen arrepentirse; mi historia—lo poco que he logrado rescatar de ella—no es mas que una secuencia lamentable de errores e infortunios, acaso conocerte ha sido lo único positivo, por eso te lo diré mil veces mas hasta que seas incapaz de dudarlo, te necesito. Ella lo observo silenciosa, expectante. El recobro el aire y la compostura, no sabia si sus palabras habían generado el efecto deseado —no puedo negártelo, ellos tienen algo de razón. A mi me ha consumido el odio, sencillamente por que al igual que muchos otros, soy un exiliado. Un bastando sin significado, un ser ajeno a todo lo hermoso, a todo lo que alguien como tu consideraría sublime, digno de amor y admiración. Pero estoy seguro que lo que me arrastro a este lugar y a esta irracional vejez fue el aislamiento, sencillamente me produce pánico sentirme solo. Por que a pesar de que la vida había sido cruel y despiadada, yo extraño el desprecio y el silencio de la gente… ¿eso si es estar trastornado, verdad Magdalena? Lo cierto es que la soledad fue tan dura aquellos primeros meses que algo de mi exigió libertad, no tanto por la desesperación, si no mas bien por la necesidad de compañía. Para poder obtenerla cree una mentira que me sostuviera, en aquel momento no lo tomaba como tal, pero ahora sé que era una mentira. Odie al mundo por que supuse que ellos me odiaban, por eso hicieron mi vida miserable, por eso me enviaron aquí condenándome a extrañarles. Mi debilidad entonces se convirtió en una coraza reseca y metálica ajena a todo lo humano; el odio, esa emotividad tan pura, si, me condené al odio. Empezaba a anochecer. La luz del día, que llegaba a través del minúsculo espacio entre el suelo y la puerta, había sido reemplazada por la luz mortecina del blanco neón. Un enfermero entro y le colocó al individuo un calmante para dormir. Ella lo miró tranquila, sin moverse siquiera. El enfermero Salió de nuevo, cerró la puerta, visito la habitación del lado. —Si, así fue—dijo el individuo mientras la droga le nublaba los pensamientos—entonces fui fuerte, pero esa fortaleza también fue una mentira. Fue una mentira que nubló mi debilidad, fue una mentira que me permitió sentirme alguien, no alguien querido, tampoco alguien amado, si no alguien odiado. Solo entonces la gente me miró en las calles sin ignorarme, solo entonces fui alguien. Yo invocaba ese odio y me sentía feliz, creo que durante aquella época la soledad era una emoción desconocida, si, en verdad que lo era. El individuo respiro profundo, descargó su cuerpo sobre la cama, y continuo su relato. — estoy a punto de morir, querida Magdalena. La vida se me escurrió entre los dedos, encerrado entre estas paredes y estudiado por unos hombres desconocidos; ellos temen que mi enfermedad se contagie a otros y por eso me aíslan, pero la enfermedad, a la hora de la verdad, se encuentra en ellos y no en mi. Ellos son los artífices de esta demencia que se acomoda en el cerebro de los débiles y los impotentes; el odio que nosotros profesamos es el resultado de su repugnancia y de su rechazo. Quizás se den cuenta de que ellos también me dan asco, quizás se den cuenta algún día de que encerrándome aquí no ganarán nada, afuera hay otros como yo, rechazados, reprimidos, ¡alimentando esa violencia que un día hará arder esta ciudad! Ella lo miro sorprendida, por primera vez, luego de mucho tiempo, su rostro cambió de expresión. —si, querida mía, esa es una verdad que endulza mis noches, te preguntarás entonces, ¿que tiene que ver esto contigo? La droga me quito el privilegio de soñar despierto, pero la soledad fue mas fuerte, fue árida, fue una niebla siniestra que devoro mi cordura, y ahora, pensándolo bien, quizás si este enloqueciendo. Con los años deje de soñar con alguien y te invente como aquella mujer ideal que lo entendería todo con una mirada, con los días deje de imaginarte y comencé a hablarte, a tocarte mientras dormía, y también cuando estaba despierto. Por un tiempo me negué a aceptar tu presencia, pero adentro, en el fondo, sabia que te necesitaba, y que eras la ultima oportunidad que tendría de tener a alguien a mi lado. Descubrí gracias a ti un sentimiento que me ha sido desconocido toda una eternidad. Tú eres la suma de mi locura, mi soledad y mi obscena imaginación. Es por eso que los enfermeros te ignoran, no pueden verte siquiera. Algún día creí que eras un ángel, y en verdad debes serlo. Eres el ángel de la locura, querida Magdalena. Esta es la razón de tu existencia, si tienes alguna otra duda, la resolveremos mañana. Entonces el individuo serró los ojos, y derrotado por el calmante, se quedó dormido. la musica de las esferas.la filosofía es aquello que pensamos del mundo. La Ciencia, lo que sabemos. El arte, lo que deseamos… la música, lo que nos hace felices.
la idea de crear un mundo vino a dios de la letra de una canción de 10 Years, cuyo nombre, si mal no recuerdo, fue Wasteland.
Otros dicen que lo pensó luego de leer "el Ocho" de Katherine Neville, o la biblioteca de Babel, de Borges. Cualquiera de las anteriores inspiraciones son igual de validas, pero a mi en realidad, poco me convencen. Un erudito francés me dijo en una ocasión que las moléculas subatómicas Siguen la rítmica poco uniforme y amorfa de Unfamiliar, de Oceansize, y que en ellas, hay trozos de la obra de Edgar Allan Poe. Yo creo, sin embargo, que hay mas bastedad en Frozen de madonna, Breña de a Perfect circle, Schism de tool, o en el letrero de la calle treinta, en Bogotá. No es un secreto que las leyes de Newton provienen de una manzana, y que los físicos del siglo XX siempre estuvieron acompañados de una tasa de café. ¿hay algo del significado del universo en esta taza de café? ¿ hay algo del universo en estas notas y en esta guitarra? ¿ Existe algo que no este conectado con lo absoluto?
Yo estoy seguro de que el mundo surgió de un mal pensamiento luego de leer a Sade, de una chispa eléctrica producto de las sensaciones de un postre de la septima, de malinterpretar a Spinoza, o de los labios de Carolyn Jones. Sin embargo otorgo la razón a aquellos que otorgan el verdadero origen del universo al sonido...mis creencias, después de todo, siempre están erradas.
La única conclusión posible es que dios no sabe mucho de música. Una prueba de ello; la perfección del universo, y la insignificancia del hombre.
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